jueves, 25 de abril de 2013

Un concierto, un pedazo de la vida







Se puede ser un fan enfermo o un simple conocedor de The Cure, pero es imposible pensar que a alguna de las personas que estaban en el Simón Bolívar Robert Smith y sus muchachos no se les haya atravesado en la vida.

Como cualquier persona que escuchaba 88.9 a finales de los ochenta, escuché Lovesong hasta la saciedad. Fue la forma inteligente que tuvo la banda de reclutar nuevo público en un época en donde el pop y el hard rock dominaban las listas. Me gustó, pero no fue hasta que oí el siguiente sencillo da la banda que realmente sentí algo extraño. Una particular canción con un intro oscuro llamada Lullaby. Recuerdo como si fuera ayer el sentimiento que me generó una canción que hablaba de una araña que te iba a comer. Poco tiempo después, en aquellas inolvidables franjas de videos que la naciente “TV Cable” daba por la noche, pude ver a este singular personaje llamado Robert Smith en el video de una increible canción llamada Fascination Street. La banda se había ganado toda mi atención.

Puede que The Cure no me haya convertido en un fan enfermo, o que no tuviera afiches de Robert Smith en mi cuarto; pero ellos siempre sonaron en mi casa tarde o temprano. En épocas alternas siempre aparecía Staring at The Sea antes de irme a algún bar chapineruno, y siempre era una buena forma de coquetear escuchando el “Kiss me, Kiss me, Kiss me” junto a alguna niña.

Y es que Robert Smith tocaba los sentimientos de todas las niñas. No importa que música oyeran. Siempre recuerdo la camiseta del querido Robert sosteniendo un corazón y una cantidad de niñas mostrándolas con orgullo. Ningún artista generaba eso. Ni Bono.

Pasaron los años, dejé de ser adolescente, escuché todo tipo de música, pero en mi iTunes The Cure jamás dejó de sonar. Nunca estuve de acuerdo con toda esa lora de que era un grupo emo y melancólico. A veces podía ser así, a veces sí podía compartir la angustia de estar viendo las gotas de un fregadero a las 10:15 un sábado en la noche, preguntándome por alguna chica. Pero, en general, The Cure podía ser lo que ellos quisieran. Al final las grandes bandas están lejos de ser una sola cosa.

Reconozco que recién supe que venían a Colombia no me emocioné tanto. No sé por qué tuve la idea que después de tantos años eran una banda que venía a tocar lo que les diera la gana y sería más un recital de lo que les pareciera que un repaso de su (y nuestra) vida.

Todo cambió cuando empecé a ver los setlist de la gira especialmente programada para Latinoamérica. Iban cambiando canciones de un concierto a otro pero con una base firme, y nunca con menos de 35 temas. Ver cada nuevo setlist era verlos jugar con todos los que esperábamos con ansias lo que estaba por suceder. Lograban ponernos a comentar los cambios de canciones que tenían entre São Paulo y Buenos Aires, como si fuéramos esos adolescentes emocionados que hablábamos de la banda en tono de leyenda.

Y cuando finalmente sucedió, la cosa fue difícil de explicar. O de entender. Esto no es la reseña de un concierto. Esta es la crónica de cómo cinco personas en un escenario nos hipnotizaron durante tres horas y media. Nos llevaron de paseo por nuestras propias vidas, por nuestros propios miedos. Nos pusieron en conversación con ese adolescente que sentía que nadie más lo entendía, sólo Robert. Nos hicieron pensar sobre cada pequeño momento, triste o feliz, donde ellos siempre fueron banda sonora. Nos recordaron por qué cambiaron la historia de la música, y nada tiene que ver lo que puedan decir los críticos de la revista Rolling Stone al respecto. Cambiaron la historia porque a cada uno de los que estábamos ahí alguna vez nos había cambiado la vida. Tal y como lo volvieron a hacer esa noche.

Algunas personas me comentaron que hubo gente aburrida que se fue temprano debido a la lluvia y lo largo del concierto. Eso no pasó donde yo estaba. Todas las caras a mi alrededor mezclaban sorpresa, amor, felicidad y, obviamente, agua, factor fundamental en todo esto. Todos nos veíamos y nos sonreíamos con la idea de que un pedazo de deuda con nuestras propias vidas había quedado saldado.

No vale la pena hablar de las canciones. Pudo faltar alguna, pero el repaso de más de treinta años quedó  mas que completo con 42 temas. Nos pusieron a escucharlos como banda durante mucho tiempo y, sólo al final, decidieron que era hora de sacar todo lo que teníamos adentro. Cuando empezó a sonar Killing an Arab obviamente me emocioné salté y grité, pero al mismo tiempo me entró una angustia y una nostalgia terrible. Sabía que era la última (lo fue en toda la gira) y me dieron ganas de llorar al pensar que esto se estaba acabando. Creo que no estuve preparado. Justo en ese momento me puse a pensar en toda mi adolescencia, en cuando ahorraba para comprar algún disco en la 19; cuando me sentaba horas y horas a hablar con mis amigos sobre New Order, Sobre Depeche Mode, sobre The Cure y pensaba en ellos como una especie de héroes. Finalmente me puse a pensar que haber hecho de la música mi obsesión había tenido su recompensa.

Es difícil dividir la vida en abstracto. Reconocer a priori los momentos más importantes. Los eventos en perspectiva son los que le van dando a uno las etapas vividas. Pero creo que si debo escoger un momento que parta en dos mi vida, pudo haber sido éste. Ya vi The Cure. Ahora entiendo un poco a los que tienen instantes de Epifanía.


lunes, 8 de abril de 2013

Un pedazo de historia pasó por Bogotá.




¿Cuándo fue la primera vez que escuché a New Order? La verdad no lo tengo muy claro. Debió ser en 1988, año en el que realmente comencé a oír rock. No sé si primero escuché Blue Monday, Bizarre Love Triangle o True Faith. Debieron ser todas al tiempo. No necesité mucho tiempo para engancharme. Desconocía toda la historia de Joy Division y demás hazañas históricas de la banda. Vine a conocer su historia un par de años después, Y aunque cambié y experimenté muchos géneros New Order nunca dejó de estar en mi radar. Hace como ocho años compré un DVD de ellos en concierto y siempre me imaginaba lo que sería poder verlos en vivo. Para mi no pasaba solo por una cuestión de gustos, era la posibilidad de ver  a pocos metros a uno de los pocos grupos que pueden decir sacando pecho que revolucionaron el rock.


Y finalmente sucedió: el domingo 7 de abril a las 9:00 PM las luces se apagaron y la historia se escribió en Bogotá. Es cierto que no estaba Peter Hook, pero la presencia de Bernard Sumner, Stephen Morris y Gillian Gibert eran más que suficientes. Y fue lo esperado y mucho más que eso. Veinticinco años de escucharlos tuvieron su premio en un concierto memorable que  mucha gente del público no disfrutó por estar pendiente de otras bandas que no existirían si no fuera por New Order.

Pero los que sí estábamos de pendientes de ellos sabemos lo que vimos: una banda que logró lo que solo logran las bandas pioneras: sonar actuales con canciones grabadas hace treinta años.  Una banda sólida, madura, profesional y tan grande como su leyenda dicta.

La frase “y todo lo demás es historia”  es un gran cliché pero en este caso sí que se puede aplicar. Señoras y señores: por aquí pasó New Order. La historia, la verdadera historia ya se escribió en Bogotá. De aquí en adelante todo es ganancia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Carta a mi yo de 1993


Querido Manuel:

Te escribo esta carta con la esperanza de que un día la tecnología permita que esto te llegue. Como puede suceder eso no lo sé, pero por ahora publicarla en algo llamado Blog es el primer paso.

La idea de esta carta es explicarte ciertas cosas que oirás y verás en los próximos veinte años, y de alguna manera ayudarte a superar ciertos momentos de crisis. Eso si, trataré de seguir las reglas del doctor Emmet Brown acerca de evitar dar información personal sobre el futuro, así que hablaremos de cosas mas generales.

Si mis cálculos son correctos, tú recibirás esta carta en el año de 1993. Tienes 16 años, eres un adolescente confundido como cualquier otro, pero has encontrado en la música un refugio. Tienes razones para esto: MTV latino se ha estrenado y tu sientes que es lo mejor que te ha pasado en la vida. Tantos años viendo la versión gringa muy esporádicamente y finalmente tienes un canal de videos veinticuatro horas. Estás feliz viendo a Ruth, a Alfredo, A Deisy. No te pierdes Headbangers, Raizonica, MTV clásico.La otra razón es que has encontrado lugares que te hacen feliz en Bogotá. Bares donde ponen música que te gusta y puedes ir a saltar y bailar sin que ninguna niña te diga que debes moverte de cierta manera tropical. Gente de tu edad llena estos galpones escuchando a Nirvana, Caifanes, Soup Dragons, Mano Negra. El rock manda en la Bogotá noventera.

Y aquí viene mi primer consejo: no des por sentado nada de eso. Ese  MTV durará como dos o tres años mas. Eventualmente dejará de pasar los programas que te gustan, y después dejarán de pasar videos. ¿Recuerdas esa serie llamada Real World, que no te gusta?, bueno todo será así con seres reales pero peor. Y en cuanto los bares, disfrútalos pues no les quedan mucho tiempo.  Después de eso nadie querrá volver a bailar rock. Descubrirás con tristeza que las niñas se aburren haciéndolo. No importa que tan “alternativa” diga ser, en el fondo lo único que  querrá es “perrear” o “sandunguear” (ya entenderás esos términos) al compás de algo llamado “Reguetón” ritmo del que no pienso hablar demasiado para no parecer un viejito cansón, pero créeme tendrás que enfrentarte a él de muchas maneras en tu vida.

Vas a perder la fe en el rock prontamente. Nombres como Papa Roach, Limp Bizkit, y Korn harán que toda esa ilusión que tienes ahora se esfume. Te aconsejo que no compres ese CD de Green Day al que le tienes tantas ganas. Lo único que harás es inflar la cartera y el ego de una banda que en varios años terminará haciendo obras en Broadway y produciendo baladas. En cambio en diciembre de este año te hará ojitos un CD verde de “The Clash”, no lo pienses un segundo, tu vida dependerá de ello. ¿Volverá esa fe en el rock? sí, como en el 2001 habrá una banda llamada The Strokes que cumplirá esa labor. Pero eventualmente ellos también te decepcionarán.

Disfruta de las series que ves por la noches en televisión: Un programa como “Leche” nunca volverá a ser visto. En cambio tendrás que aguantarte novelas sobre Carlos Castaño y Pablo Escobar. ¿Los Simpsons? Aún siguen al aire, pero ya no son tan cheveres. Nada tan largo puede ser tan bueno.

Estás a pocos meses de ver a la Selección Colombia darte una alegría que no te imaginarás. De nuevo, tómalo con mucha calma, porque semejante triunfo desembocará en una tragedia que involucrará vidas. Yo sé que todo lo que estoy diciendo suena triste pero así son los noventa que se vienen. Sé que a estas alturas te estás preguntando por el Santa Fe. No puedo decirte mucho o no tendría sentido ser hincha. Solo que debes llenarte de paciencia y prepararte para una espera mucho más larga de lo que piensas; pero todas las esperas tienen su final.

No te preocupes tanto por conseguir esa canción que hace parte de un disco que escuchaste una vez en radio y que te lo venden en la calle 19 por un precio exorbitante. En unos años todas las canciones del mundo estarán a tu alcance. Otro día te explico que es un blog o como la palabra “twitter” dejará de significar un tipo de parlante. Solo te digo que tu vida social, laboral y sexual dependerán mucho de eso.

Y como sé que estás preguntándote acerca de relaciones y mujeres, solo puedo decirte que a veces será  doloroso y a veces todo parecerá solucionado; pero al final las dudas del 2013 serán muy parecidas a las del 93.

Seguro te volveré a escribir pero ten en cuenta estas cosas. Sé que todo suena terrible pero el punto es ese: cuando hayas perdido la fe, todo encontrará un extraño equilibrio. Te mando un abrazo querido Manuel. Seguimos en la lucha.

PD: Los tres episodios originales de Star Wars  que tanto anhelas finalmente saldrán. Tampoco te hagas muchas ilusiones con eso.

lunes, 11 de marzo de 2013

Manual (equivocado) de dedicaciones musicales



En el último tiempo se puso de moda (como con muchos conceptos que la tecnología mandó a recoger) hablar de los “Mixtapes” de una manera nostálgica, recordando el sentido romántico que le daban las parejas. La verdad es que los mixtapes eran (mas allá de sus significados cursis) una buena forma de poder escuchar distintos artistas en un solo dispositivo (ya fuera cassette  o CD).

Yo tenía  todo tipo de mixtapes. En principio eran todos casettes. Uno que decía “HITS” (enumerados desde el #1 al #6). Esas eran grabaciones de los éxitos de 88.9 que podían contener desde algún éxito de Erasure hasta algo del álbum negro de Metallica. Tenia otro Mixtape llamado “Guayabo” que incluía voces mas estilo Caracol Stereo como Taylor Dane y  Natalie Cole. Obviamente existía el mixtape “Heavy” con cosas satánicas que me pasaban mis amigos. Ese nunca lo oia.

Sin embargo fue a los 14 años que descubrí el mixtape como arma conquistadora, ¿funcionaba? no hay una respuesta única a esa pregunta. Dependía de muchos factores: las canciones que se escogieran, el orden en el que se ponían esas canciones, el timing para entregarlo, pero sobretodo la disposición que tuviera la niña para escucharlo. De nada serviría tener una colección increíble de canciones inolvidables tocadas por grandes artistas, si la niña de turno en un acto lastimero dejaba que el cassette descansara al lado de sus demás cassettes durante años.

Las niñas a la que yo les echaba los perros en los noventa no eran especialmente expertas en música. Solían tener un par de CDs de U2 en su casa al lado de alguna cosa bien inmunda como Neri per Caso, por lo que hacerles un Mixtape de nivel no era difícil. Obviamente no podía ponerme demasiado “artístico” o se aburrían.

Tuve una novia médica y aunque es cierto que duramos poco,  logré que me pusiera atención gracias a mis mixtapes. Recuerdo perfectamente dedicarle esta:



La melodiosa voz de Hutchence funcionaba para el cometido del momento. Un par de semanas después el hechizo se pasó y me echó.

Hubo una psicóloga muy amable, nunca tuve mayores oportunidades con ella pero al menos me permitió regarle el primer mixtape en formato CD que le hice a una chica. Muy inspirado en la banda sonora “The Wedding Singer” arranqué con esta:




No debe ser una canción tan terrible para dedicar desde que en 500 days of summer se usa en el momento de mayor amor para los personajes.

Ya un poco mas grande y lleno de mixtapes malogrados, decidí cambiar el método. Una niña que de entrada me dijo que no, cambió su opinión cuando le conté por email (no le di ningún CD) que todas las noches pensaba en ella y se me venía a la cabeza esto:



Un poco cliché, aunque mi favor debo decir que la versión que mas sonó en radio fue una mas fea de Vicentico, y que cuando yo la dediqué no sonaba en ningún comercial. Pero para asegurar el impacto, le dije en el mismo mail que también pensaba en ella escuchando esto:



Fue una bella y larga relación que cuando se terminó sacó lo mas cursi de mi, y ya bajo la era de youtube le mandé a manera de súplica esto:



No funcionó; pero el amor tocó a mi puerta de nuevo, aunque al poco tiempo la chica se tuvo que ir de viaje. No la dejé montarse en el avión sin que escuchara esto:




Cuando ella volvió, el amor siguió y fueron otros grandes años felices. Cuando me sentí listo, le dediqué por primera vez en mi vida una canción de ellos:



Sentía que era un gran riesgo, pero lo tomé. No a cualquiera se le dedica una canción de los Ramones. A la semana me echó.

Cada vez es mas difícil creer en el amor, pero sobre todo en los mixtapes sin embargo a una chica hace un tiempo no muy largo le regalé uno. Fue con ella que descubrí que a veces las canciones que marcan una relación no son las que se dedican cara a cara sino las que se meten sin querer entre los dos. Estábamos un dia mirando cosas en Youtube cuando le dije: ¿conoces esta canción?. Desde ahi fu nuestro himno:




Con el tiempo, cuando todo salió mal la canción cobró mas sentido. No se me ocurre un himno mas sublime para las relaciones que no funcionan que esta maravilla de Nacha Pop. En el mixtape que le regalé venía esa. Mas como una dedicación como un homenaje a ella. La chica de ayer. Nunca una canción me recordará tanto a alguien.

En esta pequeña compilación no están todas las canciones ni se han manejado todos los formatos, también hubo canciones de odio, algunas de otros géneros que prefiero ignorar, y unas mucho mas cursis que las nombradas. Dedicar siempre será un riesgo. Pero aunque hoy en día la mística del mixtape se haya perdido, no se me ocurre como puedo tener un coqueteo que no incluya música.



domingo, 3 de marzo de 2013

Las pequeñas desventuras de The Ramones

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Las pequeñas desventuras de Los Ramones






No es difícil entender el papel que juegan The Ramones en la cultura musical actual. Seguramente es la banda de rock que mas camisetas vende para el público femenino en el mundo. Para una chica ponerse una camiseta de ellos es sinónimo de ser cool. Y es que con The Ramones pasa una cosa: todo el mundo los quiere. Se puede no ser fan de ellos, o ni siquiera escucharlos seguido pero caen bien, es una especie de respeto cariñoso. Como alguna vez dijo una amiga: “Son como amigos de uno”.

A diferencia de muchas bandas de las que se dicen se revolcarían en sus tumbas al ver a todas las chicas cool de la ciudad usando sus prendas y demás memorabilia, a ellos le parecería lo máximo. Los Ramones nunca tuvieron problema con eso de venderse, nunca existió una dicotomía entre el purismo underground y el mainstream corrupto y materialista. Ellos (así parezca un poco ingenuo decirlo) solo querían tocar Rock and Roll, y vivir las supuestas bondades que eso conllevaba.

Es curioso que el gran sueño de la que es considerada la primera banda punk del planeta (no pienso entrar en la discusión de Los Saicos y demás, eso lo dejo para otro día, hoy me remito a los libros oficiales) esté tan fuera de los radicalismos propios del género acerca de lo que se debe y no se debe hacer, pero es que esos radicalismos aparecieron en Londres. Ellos eran simplemente unos neoyorkinos perdidos y aburridos que estaban cansados de que todas las chicas oyeran Pink Floyd.

Sin embargo, mas allá de lo claro que parece su papel en la historia del Rock, se demoraron mucho para llegar ahí y prácticamente no pudieron disfrutar de sus beneficios. El camino de los muchachos de Queens parece ser feliz pero la verdad es que lo pasaron mal.

Siempre se dice que ellos cambiaron el rock para siempre, pero la verdad es que en principio solo lo cambiaron en el CBGBs. Sus primeros discos vendieron muy poco y difícilmente sonaron fuera del área de Nueva York. Es cierto que cuando llevaron su sonido a Londres inspiraron a una cantidad de bandas como The Clash o Sex Pistols, y que el Punk como lo conocemos no hubiera existido sin ese viaje; pero lo triste es que esas bandas se volverían famosas a nivel mundial ,mientras ellos seguían tocando en bares por pocos dólares.

Finalmente el Punk inglés les terminó jugando en contra ya que figuras amenazantes como las de los Sex Pistols hicieron que todo lo que llevara esa palabra fuera considerado vulgar, peligroso y contestatario a pesar de que ellos no eran nada de lo anterior.

A pesar de sus esfuerzos por vencer la indiferencia de las radios y disqueras de su país, la banda se encontró en la década de los ochentas sin haber logrado ser nada distinto a ser una banda underground con mediano éxito. En esos años nadie los tomó en serio. Eran considerados una caricatura de una época que todos querían olvidar. Debido a ese poco éxito tuvieron que estar de gira prácticamente toda su carrera tocando en bares pequeños y viviendo de eso.

Por esos años la banda por dentro estaba totalmente rota. Joey y Johnny Ramone duraron más de quince años sin hablarse debido a que el segundo se casó con la exnovia del primero. Eso sumado a los problemas de drogas de Dee Dee hicieron que su calidad musical bajara y estuvieran lejos de ser considerados unas leyendas.

Fue con la llegada de los noventa que el grupo pareció tener un segundo aire. Artistas de la escena grunge que crecieron escuchándolos  empezaron a rescatarlos para las nuevas generaciones. Fue solo ahí que la banda empezó a tener el reconocimiento que hoy tiene. Sin embargo para esa altura el grupo llevaba casi veinte años luchando y desgastándose.  Ya era demasiado tarde.

Es cierto que en el medio inspiraron a millones de bandas en el mundo, lograron convertirse en dioses en lugares como Brasil o Argentina y finalmente tuvieron la vida de sexo, drogas y rockandroll que quisieron; pero siempre quedaron con la sensación de que no se les dio el reconocimiento que debían.

Tal vez contar esta historia le quite un poco de encanto a la leyenda; pero que sea esta una buena oportunidad para buscar uno de sus primeros discos y ponerlo a todo volumen. No solo entenderán por qué las niñas se ponen las camisetas, sino es posible que les cambie la vida. Conmigo lo hizo.